Aproximadamente siete años después del ofrecimiento, los Venados de Yucatán saltan a la cancha para su debut en la Primera División. Es un día histórico para el fútbol yucateco, pues los astados estrenan estadio (todavía no tiene nombre, aunque se dice que tendría nombre de mujer) y tres yucatecos estarán en el once inicial: los hermanos Freddy y Henry Martín y Eduardo Fernández.

El rival es de lujo: las Chivas Rayadas de Guadalajara con el bigotón Ricardo La Volpe en el timón. Mejor imposible.

Ivonne Ortega Pacheco se tardó, pero por fin tenemos equipo en Primera División y estadio nuevo. Quizá por eso, los astados portan un uniforme tricolor, como antaño.

Unas 50 mil personas atiborran el inmueble (con capacidad para 48 mil). Hay personas en las escaleras y en los accesos.
Los que están cómodos son los de los palcos, cerrados con cristal, con aire acondicionado y televisión. Esos palcos de lujo cuentan con baño, cocineta, refrigeradores y los propietarios llegan a las puertas de los mismos en sus vehículos.
Yo estoy en una elegante caseta de prensa. En mi vida había visto algo así. Antonio Bargas Cicero, a quien le gusta el béisbol y el fútbol americano, se acreditó para cubrir el partido por lo novedoso y noticioso. Ya lo dijimos. Esto es historia pura. Tony dice que este palco de prensa está mejor que el del nuevo Yankee Stadium, por varias razones, entre ellas las 10 pantallas que hay en el recinto, todas con diferentes tomas. Obvio: hay internet y meseros atendiendo a los reporteros. Tony no lo dijo, pero casi hay una edecán (bellas, por cierto) por periodista.
Las Chivas y los Venados salen formados al estilo FIFA. Habrá fiesta sobre el césped (un poco amarillento porque hace semanas que no llueve) y jolgorio en las atiborradas gradas.
En verdad que el momento es emocionante.
Emilio Fernando Alonzo, contrato especialmente para conducir este acontecimiento, comienza a decir:
“Aaaaaaaarranca la fiesta…”
Mi esposa lo estropeó todo.
¡Levántate! Son las siete. Vas a llegar tarde al trabajo.