Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Las estadísticas colectivas de los Bravos de León no parecen de un equipo de playoff; más bien, las de un equipo común y corriente.

Pero el corazón de sus jugadores parece el de un ganador de la Serie Mundial.

Más por el coraje de sus peloteros que por otra cosa, los Bravos están en las semifinales de la Liga Mexicana y encararán, a partir de mañana, al equipo que dominó la Zona Sur desde el primer día hasta el último: los Leones de Yucatán.

¿Quién se imaginó una semifinal Leones-Bravos al principio de la campaña?

La llegada de los leoneses a las semifinales de la LMB es una agradable sorpresa, en especial porque la franquicia, que el año pasado estuvo en Reynosa, tiene un pasado negro, de derrotas y sinsabores. En las tres campañas previas (2014, 2015 y 2016) fue último lugar de toda la Liga Mexicana y acumuló en esos tres años 227 derrotas, entre ellas las 88 de la campaña pasada (sólo ganó 24), en la que tuvo un porcentaje de ganados y perdidos horrible: .214.

Pero a partir de este domingo es otra historia.

A continuación un análisis de la serie semifinal entre los Bravos y los melenudos:

BATEO: En porcentaje, los Leones son ligeramente mejores. Batearon en la campaña para .282, en el décimo lugar general, por .273 de los guanajuatenses. Los yucatecos pegaron 977 imparables, por 949 de sus rivales, que superan a los melenudos en jonrones: 91. El mejor bravo en este rubro es Leandro Castro con 19; el mejor león es Ricky Álvarez, con 17 palos de vuelta completa y 105 remolcadas, con las que ganó el título.

Los Bravos anotaron más carreras (524) que los peninsulares (503), que superaron apenas a los Bravos en bases robadas: 69 por 64. Castro fue el mejor con 14, pero el dominicano Gilberto Mejía, en 41 choques, se estafó nueve. Con Yucatán, Leo Heras es el mejor con 18.

PITCHEO: Es el lujo de los Leones y el que puede darles el pase a la final sureña. Los yucatecos fueron mejores que los leoneses en porcentaje de carreras limpias: 3.75, el segundo mejor de la campaña, contra 5.07, en el lugar 13.

En WHIP (bases más hits por innings pitcheados), los Leones fueron cuartos con 1.36 y los Bravos con 1.61 en el sitio 13.

El control de los lanzadores yucatecos fue mejor: firmaron 300 pasaportes (la cuarta menor cifra de la LMB) por 371 de los del Bajío, que recetaron cinco lechadas por nueve de los melenudos, que tuvieron al mejor individual en este departamento: Yoanner Negrín, con dos.

En salvamentos, los Leones fueron mejores con 28, seis más que los Bravos. Tras la partida de Jairo Asencio, la responsabilidad de cerrar los encuentros quedó en el bombero de los espejuelos Ronald Belisario, quien se apuntó 10. Su colega de los Bravos, Gerardo Sánchez, salvó 12.

FIGURAS: En el plano individual, el dominicano Juan Francisco es el mejor león con la macana ante los Bravos con .308, cinco producidas y un bambinazo.

Su compatriota Júnior Lake le da dulce a la canica cuando se enfrenta a los Leones: batea de 14-10, para un excelente .714, con un jonrón y ocho carreras remolcadas.

El pitcheo melenudo debe poner especial atención también en Niko Vásquez. Su porcentaje (.400) no es tan espectacular como el de Lake, pero sí su poder: a los Leones les pegó dos bambinazos, uno de ellos con las bases llenas, y remolcó siete anotaciones. Anoche en Veracruz dio un “Grand slam” para encaminar a los Bravos al Kukulcán.

MISCELANEA: Aspectos a considerar:

  • Los Leones fueron los mejores en fildeo de toda la Liga Mexicana por segundo año seguido.
  • Su record de 37-18 como local fue el segundo mejor de la
  • Sus receptores (Humberto Sosa, Héctor Páez, Sergio Burruel, Sebastián Valle e, incluso, Francisco Esparragoza) frustraron 49 de 91 intentos de estafa.
  • Será importante para la ofensiva de los Leones que Juan Francisco no se ponche tanto. En la campaña regular sorbió 44 chocolates en 159 veces, para un promedio de un ponche por cada 3.61 turnos, superior al promedio del bateador que más se ponchó, Corey Brown: 124 en 381 veces, para un ponchete cada 3.07 turnos oficiales.
  • Los Leones (63-42) tuvieron números positivos en casa y en la carretera: 37-18 y 26-24, respectivamente. Los Bravos (45-60) fueron el reverso de la moneda: en “La Fortaleza” Domingo Santana ganaron 22 y perdieron 23 y en gira les fue peor: 23-37.
  • Ambos equipos tienen a un yucateco en su róster: los lanzadores Carlos Pech (Yucatán) y Fernando Villalobos.

BANCA: La de los melenudos es de primera, con estrellas en el pino, listos para salir a morder: Iván Araujo, Humberto Sosa, Sergio Burruel, Ricardo Serrano y Kevin Flores, los dos últimos, guantes de oro la campaña pasada.

Brandon Macías, Marco Chicuate, Daniel Hinojosa, Israel Núñez, entre otros, son cumplidores y han ayudado a los guanajuatenses cuando han sido requeridos. Van a extrañar a Carlos “Chapis” Valencia, suspendido 100 partidos por doping.

CARACTERÍSTICAS: Ambos son equipos que nunca se rinden y pelean la victoria hasta el último out. Los Leones ganaron varias veces viniendo de atrás, algunas dejando en el terreno a sus rivales. Y no se diga de los Bravos, que, literal, vinieron del fondo hasta forzar el partido de comodines. En ese choque, perdían 3-0 y terminaron por ganarlo 9-4.

DIRECCIÓN: Juan Francisco Rodríguez tiene 16 años como timonel en la Liga Mexicana y se enfrentará a un novicio, Luis Carlos Rivera, quien tiene la asesoría de Roberto Pérez Aguilar. “Chico” tiene ventaja. Y largo colmillo.

HISTORIA: En 1989, cuando los Leones y los Bravos se enfrentaron en la primera fase de los playoffs, el segunda base de los melenudos era el actual timonel del equipo: Juan Francisco “Chico” Rodríguez. Los Bravos, dirigidos por “Paquín” Estrada, tenían en su róster, entre otros, a los estadounidenses Willie Aikens, Donald Ray Cosey, Manuel Cazarín, Jaime Orozco y los dos timoneles que tuvieron este año los Tigres de Quintana Roo: Roberto “Chapo” Vizcarra y Héctor Hurtado.

CURIOSIDAD: Con los Bravos de 1989 estaba Roberto Heras, quien 10 años atrás había vestido la franela de los Leones. Hoy, su hijo, Leo Heras, estará con los melenudos.

ANTECEDENTE: La historia está con los Leones. Sólo en una ocasión se enfrentaron en postemporda, en 1989, y la serie fue para los Leones en seis encuentros. Ese año, los Bravos, dirigidos por “Paquín” Estrada, terminaron con 73-57 en ganados y perdidos, en el segundo lugar de la Zona Sur, y los Leones, dirigidos por Roberto Méndez, con 69-59, en tercer lugar del mismo sector.

PRONÓSTICO: En 1989, no imperó la lógica (el segundo no le ganó al tercero). ¿Será válida este año y los Leones, primeros, eliminarán al cuarto (en realidad, quinto)? Nos vamos con los Leones por lo que pasó este año: en siete partidos (qué curioso, como en un playoff), los melenudos ganaron cuatro.