Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

El lanzador yucateco Eduardo Vera Hernández siguió la filosofía de Roberto Clemente y tuvo su premio.

Eduardo, de 22 años de edad, recibirá el sábado un reconocimiento en el PNC Park de Pittsburgh, durante el encuentro que los Piratas sostendrán contra los Cardenales de San Luis, gracias al servicio comunitario que prestó mientras jugaba con el West Virginia Power en la South Atlantic League de Clase A, filial de los bucaneros.

Pittsburgh honra la memoria de su gran estrella Roberto Clemente, quien falleció cuando el avión en el que llevaba ayuda humanitaria a Nicaragua se desplomó, con un programa de servicio a la comunidad que tienen que hacer todos los jugadores de su organización.

El programa tiene como objetivo mejorar las condiciones de las comunidades alrededor de las ciudades en las que juegan sus equipos afiliados. Los jugadores del Power realizaron 372 horas de voluntariado durante la temporada y el lanzador yucateco fue honrado con el premio de Compromiso de la Comunidad de los Piratas por haber realizado el servicio más destacado y el que más horas acumuló en el equipo, con más de 30 horas de servicio a la comunidad de Charleston durante toda la temporada, de acuerdo con un comunicado de los Piratas.

“Fueron 35 horas”, precisa Eduardo, ya en Mérida, de vacaciones, en entrevista con arrobadeportes.com.

Eduardo y los jugadores más destacados en este rubro de todos los equipos filiales de Pittsburgh serán honrados el sábado, durante el partido de las Grandes Ligas en el PNC Park.

Eduardo viajará el viernes a Pittsburgh acompañado de su madre, señora Beatriz Hernández Tapia.

El yucateco, que nació en Mérida el 3 de julio de 1994, dice que la labor la realizan basados en una frase de Roberto Clemente que, incluso, está impresa en las camisolas con los que realizan su labor: “Cuando tienes la oportunidad de mejorar cualquier situación y no lo haces, estás malgastando tu tiempo en la Tierra”.

“Iba a hospitales a conversar y a contarles cuentos a niños con cáncer para animarlos; también paseaba perros de un albergue que recoge perros de la calle y daba pláticas motivacionales a chicos de primaria.

Pasear perros era divertido, pero lo que más llenó el corazón del lanzador yucateco de 23 años fue cuando visitaba a los niños con cáncer.

“Al principio era complicado porque ves la situación en la que están los niños, pero como a fin de cuentas vas a tratar de animarlos, no puedes ir con mala actitud; había que sonreír y aprender de ellos. Llegas con los ánimos abajo, pero sales contento porque sabes que pusiste tu granito de arena; que hiciste algo positivo”, señala Eduardo.

También era divertido ofrecer charlas a los niños de las primarias de Charleston.

“Se sentaban en las canchas de básquetbol y les hablaba de lo que hacía y les decía de cómo aplicar la disciplina en el béisbol para mejorar sus estudios”, dice el joven prospecto de los Piratas, uno de los tres yucatecos que Jesús “Chino” Valdez firmó de las sucursales de los Leones en 2012 cuando Eduardo tenía 17 años. Los otros dos fueron Julio Pérez Toledo y Omar Basulto Germon.

El joven lanzador, quien estudió la primaria y la secundaria en Dzidzantún, los dos primeros años de preparatoria en Cansahcab y el tercer año en la Prepa 8 en Francisco de Montejo en Mérida, es uno de los lanzadores más destacados del Power de West Virginia.

Fue líder del equipo en efectividad con 3.33 y en WHIP (bases, más hits por inning pitcheados) con un fabuloso 1.11. Además fue segundo en ponches con 109 y segundo en partidos ganados con ocho. En 27 partidos, 19 como abridor, finalizó con 8-7, con tres juegos completos y tres salvamentos. Su control fue excelente: sólo firmó 14 transferencias en 132 entradas y un tercio de trabajo. Los reportes de los scouts señalan que el mexicano nunca dio más de dos bases en un partido.

Aunque es uno de los jugadores favoritos de la afición que asiste al Appalachian Power Park, espera que el próximo año sea ascendido al nivel más alto de Clase A.

¿Y por qué no a Doble A?

Se puede pensar que así podría ser, ya que el yucateco aparece como el número 23 en la lista de los 30 mejores prospectos de Pittsburgh.