Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Me pareció tan real…

Tan real como la imagen de la televisión en la que captaron, con preocupación en el rostro, a Carlo Ancelotti y tras él, la banca del Real Madrid. En ella, nervioso, moviendo los pies, “Chicharito” Hernández.

En la parte superior izquierda de la pantalla, el marcador: Atlético de Madrid 1, Real Madrid 0. ¡Recórcholis¡ En pleno Bernabeu, los Colchoneros le estaban pegando al rey de Europa.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando el comentarista se refirió a Raúl Alonso Jiménez como el autor del gol que tenía adelante al Atlético, en el “derbi madrileño”. El estreno goleador del ex americanista en Europa no podía ser mejor.

Minuto 77. Ancelotti seguro recuerda las historias que escribió “Chicharito” saliendo de la banca. Ya había anticipado que entraría de relevo y era un buen momento. Total, no perdía nada.

Tenía en la banca al “super sub” del Manchester United, al hombre que amenazó la marca del noruego Ole Gunnar Solskjaer, quien anotó 28 goles para el ManU saliendo de la banca.

Al mexicano se le quiere en Madrid. Los aplausos se desgranaron de la grada inmediatamente que Hernández comenzó a calentar. Y al minuto 80, el debut del cuarto mexicano con los Merengues. El que salió fue Cristiano Ronaldo.

“CH14”, tras chocar las manos con “CR7”, corrió para incrustarse en la delantera. Dos minutos después, un pelotazo desde la defensiva se le escurrió al “Chicharito”. Pero a los 86’, lo que todo mundo esperaba.

Gareth Bale, de Gales, de Reino Unido, como sus compañeros británicos del ManU, comenzó a entrar en sintonía con el mexicano. Y a los 86’, penetró por el corredor izquierdo del área de los rojiblancos y lanzó un zapatazo al área. Para mí, fue un tiro a gol que le salió mal, que cruzó en diagonal el área y, a unos tres metros del arco, barriéndose, apareció como saeta Javier Hernández, para vencer a Miguel Ángel Moyá, quien se quedó atornillado.

Mejor imposible. Seis minutos en la cancha y su primer gol.

Parecía real. Con el ManU, muchas veces salió de la banca para anotar.

Pero no lo fue.

Me pareció tan real, pero sólo fue un sueño que hoy podría hacerse realidad. Prometo no contárselo a nadie para que se cumpla.

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