Por JOSUÉ MUTUL GUEVARA

Después de concluir la edición 2016 de la Liga Mexicana de Béisbol, nadie pensó lo que se avecinaba en el circuito.

Tras la eliminación de los Sultanes de Monterrey a manos de los Toros de Tijuana, el presidente de los regios, José Maiz, visiblemente enojado, puso de manifiesto un tema que con el correr de las semanas se convertiría en la “manzana de la discordia”: el número de jugadores de doble nacionalidad.

Las siguientes juntas de “dueños” fueron auténticas batallas campales, en las que en un primer momento los dirigentes que no estaban de acuerdo en tener un número ilimitado de jugadores de doble nacionalidad, abandonaron la sesión. Incluso se llegó a comentar la posibilidad de tener dos ligas en nuestro país a raíz del desacuerdo.

También salió el tema de la posible “remoción” de su cargo del presidente de la LMB, C.P. Plinio Escalante Bolio, cosa que no prosperó.

Para terminar de amolar la situación, desde el fin de semana comenzó a surgir el rumor del posible abandono de la liga de uno de los equipos más emblemáticos e importantes del circuito, los Tigres, en los últimos años en Quntana Roo. Lamentablemente, ese rumor parece que se convertirá en una realidad.

Es aquí en donde toma sentido el título de esta nota.

¿En qué o en quién están pensando estos hombres que dirigen los equipos de la Liga Mexicana de Béisbol?

La respuesta es fría: en todo, menos en la afición.

Los “olvidados” somos los que le damos color a los estadios, los que le damos ambiente a los encuentros, los que vestimos con orgullo los colores de nuestro equipo, los que le damos forma a las figuras del béisbol para convertirlas en leyendas, los que convertimos los encuentros aguerridos en verdaderos “clásicos”, los que hacemos fila para pagar un boleto y disfrutar con nuestra familia de el rey de los deportes, los que nos encargamos de pasar de generación en generación este bello deporte para que no muera.

Los aficionados al béisbol estamos pagando los platos rotos de los directivos, que ante su cerrazón y mezquindad, están terminando con un legado de historia que tardo años en construirse.

Señores “dueños de los equipos”, no se confundan; ustedes tienen los “derechos” de un equipo, pero no son ni dueños de nuestro béisbol, ni de nuestros equipos emblemáticos, ni mucho menos de la afición.

Esperamos que los hombres de “pantalón largo” recuerden que los que le damos vida, identidad, promoción y fuerza al deporte rey, somos los aficionados. Que con esto en mente tomen las decisiones y dejemos de ser “los olvidados”.